Taller 4

Autonomía, soberanía y reducción de las dependencias alimentarias

Moderación : L. Piccin (Origin for Sustainability), F. Casabianca (INRAE), G. Bigler (URGENCI), T. Anthopoulou (Pantheon University, Athene), F. Wallet (INRAE Toulouse), S. Loudiyi (VetAgroSup), G. Belletti (University of Florence)

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Este taller se centrará en las estrategias de resiliencia de los territorios basadas en la búsqueda de la soberanía alimentaria, con vistas a la autonomía alimentaria. Se trata de intercambiar entre investigadores y otros actores de los sistemas alimentarios sobre las dinámicas en curso en los territorios urbanos y rurales en torno a la movilización de los actores implicados en los procesos de autonomía alimentaria. La globalización de los intercambios ha conducido a una fuerte especialización de los territorios en las producciones más rentables en detrimento de una función alimentaria local. El proceso de autonomía va en contra de este régimen dominante al estimular la diversificación y acortar las cadenas de valor. Es importante precisar qué actores interactúan (productores, sociedad civil, investigadores, actores de un territorio o de una cadena de productos básicos, etc.) y cómo (normativas, flujos materiales o inmateriales, controversias, relaciones de poder, etc.), en torno a qué objetos (mano de obra, sistemas técnicos, precios, recursos naturales, criterios de calidad, conocimientos, identidad, etc.) y en qué situaciones o marcos de interacción (una explotación, una cooperativa, un territorio, una cadena de productos básicos, un sistema de innovación, un mecanismo de gobernanza, etc.). Las interrelaciones entre estas múltiples entidades permiten vincular los problemas de resiliencia climática con las dinámicas sociales y ecológicas. Desde el consumo individual hasta la estructuración de los sectores, implican formas de cooperación infra e interterritorial, que se despliegan a diferentes escalas y que es necesario clarificar.

Se pueden identificar diferentes tendencias:

– Algunos pretenden responder a las crisis en términos de acceso a una alimentación de calidad para todos. Tratan de dar respuestas concretas al problema de la inseguridad alimentaria, que afecta a un número creciente de personas, renovando así la reflexión sobre la ayuda alimentaria social y su intersección con los procesos de empoderamiento en una perspectiva de democracia alimentaria.

– También podemos observar mecanismos que implican a las autoridades públicas junto a los actores de la sociedad civil (proyectos alimentarios territoriales (PAT) en Francia, Consejos de Política Alimentaria en América, Ernährungsrat en Alemania, etc.), que reflejan respuestas a diferentes crisis (climáticas, sanitarias, geopolíticas, etc.), con impactos poco conocidos en la evolución de las prácticas y las organizaciones.

– Otras dinámicas se refieren al nexo ciencia-política-sociedad. En efecto, se observan mecanismos de investigación asociativa que innovan en la conexión con los territorios con la creación de sitios alimentarios de terceros, laboratorios vivientes y otras experiencias colaborativas que pretenden acelerar estos procesos de cambio al tiempo que renuevan la gobernanza alimentaria territorial.

– Por último, también es esencial tener en cuenta la temporalidad de los enfoques estudiados: los proyectos que en su día fueron innovadores y cuya contribución a la sostenibilidad ha quedado demostrada pueden quedarse en el camino. Así pues, un enfoque territorial debe considerar las innovaciones vinculadas a las dependencias del camino que bloquean las posibilidades de transformación hacia la sostenibilidad. Las modalidades de resiliencia de los territorios no pueden limitarse a las respuestas tecnoeconómicas a un choque (por ejemplo, el apoyo financiero a un sector tras una interrupción del suministro), sino que requieren una reconfiguración sistémica, y cuestionan el estatus de las entidades y las relaciones de poder son a menudo asimétricas.